Lo que todos se preguntan ¿Que sigue para la Diócesis de Shreveport?

por Father Rothell Price, Moderator de la Curia

Todos se preguntan quién será nuestro próximo obispo. Pienso que la respuesta clara a esa pregunta la tiene Dios nuestro Señor y su Vicario en la tierra, el Papa Francisco. El Papa Francisco tiene la responsabilidad de nombrar obispos en la Iglesia Católica. La Congregación de Obispos asiste al Papa en esta tarea. Ellos reciben una cantidad de nombres de parte del Nuncio Papal de los Estados Unidos de América, Arzobispo Pierre Christophe, quien tiene su oficina en Washington, D.C. El Arzobispo Christophe recibe nombres de posibles candidatos de cada uno de los obispos en los Estados Unidos. Cada obispo es libre de presentar un nombre o nombres de sacerdotes que presentan requisitos y cualidades de obispo. Entonces, para contestar la pregunta de; ¿quién será el siguiente obispo de la Diócesis de Shreveport? La respuesta correcta es, ¡No sabemos! 

El día que nuestro obispo, Michael Gerard Duca, se instale como obispo de Baton Rouge, nuestra Diócesis pasa a ser “Sede Vacante”, como se conoce en Latín. Esto significa que la silla o cátedra, (silla del obispo en la catedral) está vacía.

Ocho días después que el Obispo Duca este instalado en Baton Rouge y tome posesión de esa diócesis, nuestro Colegio de Consultores se reunirá para elegir a un sacerdote que asuma la administración de la diócesis hasta que el Papa Francisco nombre a nuestro nuevo obispo. El obispo Duca se instalará el viernes, 24 de Agosto a las 2:00 pm. En el transcurso de esa hora dejará de ser nuestro obispo. El Colegio de Consultores no elegirá al nuevo obispo. Ellos no participan en elegir a un obispo. Solamente tienen la responsabilidad de nombrar al sacerdote que será administrador de nuestra diócesis hasta que recibamos al nuevo obispo enviado por el Papa Francisco.

El Colegio de Consultores está compuesto por sacerdotes del Consejo Presbiteral de la Diócesis de Shreveport. El obispo puede nombrar a un mínimo de seis a doce sacerdotes máximo del Consejo Presbiteral a ser miembros del Colegio de Consultores. Es un requisito que los miembros del Colegio de Consultores sean seleccionados de entre los miembros del Consejo Presbiteral.

Para seleccionar al administrador diocesano, se requiere que el candidato sea sacerdote, haya cumplido 35 años de edad, y una doctrina y prudencia excepcional. Si tuviéramos un Cabildo Colegial (un consejo, el cual no tenemos) también se requiere que el candidato no debe haber sido ya elegido, nombrado, o presentado para esta diócesis.

El Colegio de Consultores es libre de seleccionar cualquier sacerdote a servir como administrador diocesano. Pueden elegir a un sacerdote dentro o fuera de la diócesis que sea diocesano o de orden religiosa. No obstante, que reúna los requisitos legales mencionados anteriormente.

El administrador diocesano disfruta del poder del Obispo diocesano, con la excepción de algunas cosas; por ejemplo, no puede ordenar a un obispo, sacerdote, o diácono porque no es obispo. Lo que puede hacer, es invitar a un obispo a hacerlo. Tampoco puede presidir en la Misa Crismal durante Semana Santa. De igual forma, tendría que recluir a un obispo de fuera que viniera a presidir en esta Misa

El administrador diocesano no tiene autoridad de hacer algo que esté en contra de los derechos de la diócesis o del nuevo obispo. Tiene prohibido eliminar o modificar documentos de la curia diocesana. Durante su administración nada debe ser alterado o modificado en la diócesis. Estas reglas se establecen para asegurar la estabilidad y tranquilidad en la diócesis hasta que el nuevo obispo llegue. El administrador diocesano está obligado a vivir en la diócesis y asegurarse de dar Misa a las personas de la diócesis. Sus responsabilidades terminan cuando el nuevo obispo tome posesión de la diócesis.

Por favor oren por el Colegio de Consultores y por el sacerdote que ellos elijan para administrar la diócesis hasta que nuestro nuevo pastor sea nombrado e instalado. El colegio y el administrador van a necesitar la sabiduría y orientación del Espíritu Santo. Que la siempre Virgen Maria, San José, San John Berchmans, y todos los Santos de Dios intercedan por nosotros. Y no se olviden de orar por el Obispo Duca en este tiempo de transición emocional en su vida. ¡Nuestra pérdida es la gran ganancia de la gente de la Diócesis de Baton Rouge! Deo gratias. •

 

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